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EL USO DE MICORRIZAS EN XEROPAISAJISMO®

Aprovechando las sinergias de la naturaleza para reducir el uso de productos químicos…

Hoy en día, la tendencia en la nutrición vegetal se dirige más bien a recuperar las relaciones presentes en la naturaleza. Un ejemplo de ello es la aplicación de microrganismos beneficiosos para mejorar la nutrición de nuestras amigas del reino vegetal.

En el suelo, como en los diferentes ecosistemas del mundo, existen relaciones ecológicas entre diferentes poblaciones. Mamíferos depredadores, que se alimentan de insectos, insectos y otros animales plagas de plantas, que parasitan o devoran las raíces de los vegetales. Pero también existen relaciones de colaboración, sinergias que no perjudican a uno de los organismos implicados si no que resultan en un mutuo beneficio. Una de ellas es la relación entre microorganismos del suelo y las propias plantas. Es aquí donde se ha comenzado a trabajar, o mejor, se han retomado los trabajos, para aprovechar estas relaciones en beneficio de nuestras plantaciones. Y digo que se han retomado porque no es ninguna novedad que el hombre aproveche la actividad de organismos del suelo para mejorar el rendimiento de los cultivos. Las estercoladuras (aplicación de estiércol) en los campos de cultivo es una práctica casi tan antigua como la propia agricultura, y con su uso, los cultivos se beneficiaban de la mineralización de residuos orgánicos, que pasan a estar disponibles para la nutrición de las plantas.

El siguiente paso que revela toda esta experiencia agrícola pasa por asegurarnos de que ese suelo está efectivamente vivo, que existen poblaciones microbianas que van a desarrollar su actividad y, a fin de cuentas, actuar positivamente sobre el desarrollo de las plantas.

Por determinadas razones, un suelo puede encontrarse empobrecido a nivel microbiológico: contaminación del suelo, escasez de materia orgánica o incluso por la aportación de sustratos de cultivo esterilizados para evitar la proliferación de malas hierbas, plagas y patógenos que afectarían negativamente al cultivo.

Frente a esta circunstancia, surgen nuevos compuestos, los llamados biofertilizantes, que según la Asociación Española de Fabricación de Agronutrientes (AEFA)“ son productos a base de microorganismos benéficos del suelo, en especial bacterias y/o hongos, que viven asociados o en simbiosis con las plantas y ayudan de manera natural a su nutrición y crecimiento, además de ser mejoradores de suelo.”. Dentro de estos microorganismos destacan las conocidas como micorrizas.

Img. 1: Micorrizas simbiosis entre un hongo (mycos, normalmente del género Glomus)  y las raíces (rhizos) de una planta.

¿Qué son estos organismos? ¿Cómo se relacionan con organismos tan diferentes a ellos como las plantas? ¿Qué beneficios tienen? Son una serie de preguntas cuyas respuestas son desconocidas para el público no técnico. En general, se denomina como micorriza a la asociación de colaboración entre un hongo y las raíces de las plantas. Esta relación puede ser más o menos “íntima”, conociéndose como ectomicorrizas a aquellas en las que las estructuras del hongo no se introducen dentro de los tejidos vegetales, y endomicorrizas a las que el hongo penetra en la raíz para colaborar con la planta.

Suelen ser asociaciones bastante específicas, es decir, que un tipo de hongo suele asociarse con una especie o familia de plantas en concreto. Por ejemplo, es ampliamente conocido que diferentes especies de hongos culinarios como boletus, níscalos o trufas, crecen entorno a encinas o castaños, o que la llamada trufa del desierto sólo crece en asociación a plantas del género Helianthemum. En cambio, existen otra serie de géneros y especies fúngicas mucho más generalistas, capaces de establecer asociaciones con gran variedad de especies vegetales, y de ahí su aprovechamiento agrícola.

Para explicar cómo trabaja esta asociación hongo planta, nos centraremos en las endomicorrizas de mayor interés en la nutrición y sanidad vegetal, la formadas por hongos del género Glomus y Entrophospora con diferentes cultivos de interés agronómico (además, por supuesto, de otras especies silvestres).

Img. 2: Raíz micorrizada y esporas del hongo formador de micorrizas arbusculares Glomus.

Este tipo de hongos se engloban dentro del grupo de las endomicorrizas vesículo-arbusculares, lo que traducido quiere decir que forman una serie estructuras dentro de las raíces vegetales. Los arbúsculos, por un lado, están especializados en el intercambio de nutrientes entre hongo y planta. Por otro lado, las vesículas, algo así como unos cuerpos de reserva de nutrientes. Para ello, estos hongos emiten una señal que les identifica como organismos no patógenos, de tal manera que la planta no sólo no va a desencadenar sus mecanismos de defensa, si no que incluso va a favorecer fisiológicamente su establecimiento.

VENTAJAS DEL USO DE MICORRIZAS EN EL CULTIVO DE PLANTAS:

Img.3: Estructura del suelo de planta micorrizada en Desert CITY con Desert BIN Micorrizas® .

Las consecuencias de estas relaciones, son más que positivas y en muchas ocasiones vitales para la supervivencia de plantas y microorganismos.

1.- Los hongos micorrícicos son capaces, por ejemplo, de mejorar la toma de nutrientes tan importantes para el desarrollo vegetal como el fósforo. Este elemento suele encontrarse muy frecuentemente bloqueado en el suelo, principalmente por problemas de precipitación en suelos calizos de pH elevado, situación más que común en muchos de los suelos españoles. Además del fósforo, también mejoran la absorción de otros nutrientes esenciales como el nitrógeno, el potasio, el calcio, el magnesio , el azufre y otros microelementos.

2.- Otra bondad de esta colaboración es la resistencia a enfermedades que se confiere a las plantas, principalmente ante patógenos del suelo. Las micorrizas presentan un “efecto barrera” ante microorganismos perjudiciales, tanto a nivel físico, generada por la propia masa de hifas de los hongos beneficiosos y por el crecimiento de otras poblaciones microbianas no perjudiciales asociadas a esta rizosfera, como a nivel químico, por la producción de antibióticos que inhiben el crecimiento de los patógenos. Se podrá apreciar en las plantas micorrizadas un retraso en la aparición de los síntomas de estas enfermedades, como la necrosis, una reducción en el porcentaje de plantas muertas que pueden darse dentro del cultivo afectado.

3.- A efectos de sostenibilidad en el uso de plaguicidas se consigue una reducción del uso de fungicidas de origen químico.

4.- Esta cooperación planta-micorriza también resulta en el aumento del crecimiento de los vegetales, aumentando, por ejemplo, el desarrollo de raíces y, por tanto, del volumen de suelo explorado por estas, lo que es a todas luces una ventaja a la hora de aprovechar las reservas de agua del suelo y adaptarse a prolongados periodos de sequía.

Así pues, con la vuelta a una práctica tradicional y natural en la nutrición/sanidad vegetal como es el uso de microorganismos beneficiosos, pero con todo el poder de los nuevos conocimientos desvelados por la biotecnología aplicada a la agricultura, podremos cultivar plantas de mayor desarrollo, mayor y mejor producción y, en el plano ornamental, de floraciones más prolongadas y abundantes con un menor consumo de productos de síntesis, siendo así, bondadosos con nuestro entorno.

 

Juan José García

Ingeniero agrónomo y paisajista

Desert CITY

Somos Xeropaisajismo®

Otros datos de interés

  • Fecha:28 de septiembre de 2018
  • Organizador:Desert City
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plantas xerofíticas

Dícese de las plantas adaptadas a condiciones de aridez, que han desarrollado adaptaciones para absorber, retener o impedir la pérdida de agua.